sábado, 25 de abril de 2009

***Corrida de Toros***

La Tortura no es arte ni cultura.

Las corridas de Toros.
¿Sabes que son las corridas de toros?
Son el espectáculo público de la tortura sangrienta, cruel y prolongada de un mamífero superior capaz (como nosotros) de sentir dolor. La corrida no és más que una técnica de tortura, comparable a las que se emplean con los humanos capaz de transformar a una persona "entera" en una piltrafa a la que se puede manejar como se quiera.

El encierro en la Oscuridad.
Antes de la corrida se encierra al toro en un cajón oscuro (chiquero), lo que tiene efecto de aterrorizarlo. Cuando lo sueltan y antes de que llegue al ruedo, le clavan el primer arpón de puntas aceradas (divisa). Un animal previamente maltratado, manipulado, encerrado en la oscuridad y con el dolor que le produce la divisa, recorre al galope el ruedo en una actitud aparentemente furiosa. Realmente, cuando el toro desemboca en la plaza, en un animal aterrorizado que busca desesperadamente la salida.

Los puyazos.
El picador debe clavar la pica en el cuello del toro delante de la cruz. Teóricamente debe penetrar sólo la punta de acero de 3 centímetros, pero siempre clavan también los 11 centímetros que siguen hasta el tope, lo que representa heridas
de 14 centimetros de profundidad y hasta 40 de extensión, que producen al toro un dolor intensísimo y que lo destroza por dentro. Algunos picadores retuercen la pica para aumentar la penetración, se apoyan en la barrera y hieren detrás del morrillo o en el costado para provocar una hemorragia abundante o perforar el pulmón. Si el toro le parece al torero demasiado peligroso el picador lo "castiga" escrupulosamente dejándolo,chorreando sangre, medio muerto y limitado grandemente en su capacidad de movimiento. Cada toro recibe una media de 3 ó 4 puyazos.

Los pases de muleta.
Después de que los pícadores dejan al toro hecho una piltrafa, el torero demuestra su "valor" dándole pases de muleta, agotándolo por el esfuerzo y la pérdida de sangre. El toro además de mansurrón, es un animal miope, daltónico, torpe e ingenuo que embiste al atrapo que agitan delante de él, creyéndole culpable de sus males. LLaman asesino al toro que no se deja engañar y embiste al hombre.

Las banderillas.
Las banderillas terminan en afilados arpones metálicos de 5 centímetros y más largas aún en las banderillas negras. Los banderilleros clavan 4 ó 6 de estos arpones en las mismas horribles heridas de los puyazos y cerca de ellas. A cada movimiento del toro, las banderillas se mueven haciendo que los arpones horaden y desgarren cada vez más la carne, aumentando la hemorragia y "completando" la sádica labor del picador. El terrible dolor que le producen todas estas heridas y el destrozo de los músculos del cuello, es lo que obliga al toro a agachar la cabeza. Cuando el toro llega al ruedo tiene el grave defecto (debe ser un error de la Naturaleza) de llevar la cabeza alta. En esta postura, para matarlo, el torero se tendría que subir a una escalera para clavarle la espalda y esto no sería práctico ni conforme a la sublime "dignidad" de estos torturadores.

Entrar a matar.
Se trata de clavar la espada de casi un metro cerca de las vértebras para lesionar el corazón o algún vaso sanguíneo importante. Esto es la teoría y no pasa casi nunca. Lo más normal es que la espada sólo acierte a alcanzar los pulmones y que el animal agonice lentamente ahogado en su propia sangre, después de varios intentos infructuosos el toro todavía está vivo, agonizando, gimiendo lastimeramente, vomitando sangre y perdiendo la orina.

La puntilla, el arratre y el descuartizamiento
Finalmente, se le da la puntilla para intentar seccionar la médula espinal. Si la médula no es seccionada sino sólo dañada, el toro no está realmente muerto, sólo con un cierto grado de parálisis y es arrastrado vivo y consciente (en Murcia, en septiembre de 1979, el toro se levanto cuando era arrastrado). Aún en el caso de que la médula quede seccionada, la cabeza del toro sigue "viva" unos minutos, por lo que siente perfectamente el dolor al cortarle las orejas. El toro nunca llega totalmente muerto al segundo acto de la carnicería, en esa trastienda de la plaza donde ya no hacen faltan las lentejuelas para descuartizar. Lo más terrible de esta historia no es tanto morir, como ser torturado hasta la muerte por diversión... y

todo esto ¡en nombre de la Virgen de la Macarena, de la Virgen de la Soledad y del Jesús del gran poder! y OLE aqui te dejo esto.

Entonces ¡Que vivan los toros!... pero por favor que vivan y mueran con dignidad, sin tortura.

4 comentarios:

Elio Milay 25 de abril de 2009, 14:57  

Estoy en contra absolutamente de toda violencia contra los animales. Y las corridas de toros son una de las más extremas, aunque lo disfracen de tradición artística y de reivindicación del macho valeroso.

Pero se me ocurren varias preguntas.

Tú... ¿comes carne?

En los mataderos suceden cosas muy similares a lo que sucede en una plaza de toros, pero sólo asisten a ellas los operarios matarifes y el público sólo ve el resultado de esas salvajadas: los animales descuartizados expuestos en las carnicerías.

Te pregunto: ¿La crueldad pública está mal, pero la oculta y tabú, está bien?

¿Ojos que no ven, corazón que no siente?

¿Es censurable un tipo de violencia, pero el otro no?

¿Está mal matar en una plaza a un animal clavándole pinchos, pero está bien clavárselos en un matadero?

¿Está mal clavarle un cuchillo en la cabeza a un toro, pero está bien pegarle un tiro a un ciervo en una jornada de caza en el coto?

¿La crueldad que sirve de diversión es mala, pero la que sirve para "alimentación" es buena?

¿Entonces el canibalismo de los papúes de Nueva Guinea es también moralmente una opción de vida como otra cualquiera y muy respetable, ya que se matan unos a otros para alimentarse mutuamente?

No sé, son reflexiones que me hago.
Porque yo, o soy completamente coherente y estoy en contra de TODAS las formas de maldad contra los débiles, o mejor me callo.

Defender unas sí, pero poner reparos a las otras, es de cobardes, de hipócritas y de gente con una conciencia ética que deja mucho que desear.

De todas formas, los seres humanos llevan haciendo sufrir a los animales desde que el mundo es mundo. No sólo eso: Llevamos haciéndonos sufrir entre nosotros mismos, desde que el mundo es mundo. Y eso no lo cambia nadie, porque por cada persona buena que nace que respeta a los demás (incluidos los animales), nacen diez que se divierten haciendo daño.

Es como pedirle peras al olmo, o esperar de un león que abrace en hermandad a la cebra.

Somos la especie más cruel y malvada que ha pisado la Tierra desde el tiranosaurio Rex. Y ya que no tenemos sus mandíbulas, para igualarle en salvajismo ¿qué es lo que usamos? La inteligencia.

Incluso hay quienes usan la inteligencia para defender la crueldad y las matanzas. Usan todo tipo de excusas racionales. Pero en el fondo, detrás de sus argumentos, lo único que hay es un corazón de reptil, latiendo con ansia de sangre.

Muchos hombres son así, sobre todo los machos. Y están esperando la oportunidad para desarrollar esas tendencias. Basta comprobar lo que sucede en cuanto se declara una guerra.

Por lo tanto, de lo que se trata no es de corridas de toros solamente. De lo que se trata es de que los hombres somos VIOLENTOS. Y todo lo que sea dejar de serlo, redundará en beneficio de la evolución de nuestra especie y del miserable mundo en que vivimos.

Hace apenas do días publiqué en mi blog una cita de Mâhatma Gandhi que viene muy a cuento:

"Siento que el progreso espiritual nos demanda
que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos,
criaturas de Dios, sólo para satisfacer nuestros apetitos.

La superioridad del hombre sobre el animal deberíamos
mostrarla no sólo avergonzándonos de la bárbara manía
de asesinarlos y devorarlos, sino CUIDÁNDOLOS,
PROTEGIÉNDOLOS Y AMÁNDOLOS.

No hacer daño a los animales y no comer carne
constituyen, sin la menor duda, una gran ayuda
para la evolución y la paz del espíritu humano."

sol y luna 26 de abril de 2009, 9:12  

Hola Eloy, tienes razón yo vivo en un apartamento y en la terraza tengo animales rescatados gallinas, conejos, muchos dicen tu estás loca cometelos, yo les digo sería como comerse a un hijo. Yo no como carne, y no soy partidaria de los mataderos, imaginate que nos lleven en fila a morir por el placer de otros, o simplemente que nos monten cacería en cualquier lugar.No como carne.

SANDRA 26 de abril de 2009, 20:51  

AMIGA CUANTA CRUELDAD, AUN ME DIGO POR QUE NO LAS CENSURAN O CANSELAN, QUE PENA VER TODO ESTE SUFRIMIENTO EN LOS ANIMALES,TE DESEO MUCHA SUERTEEE,TE DEJO UN FUERTE ABRAZO Y QUE TENGAS UNA LINDA SEMANA.

Mery Larrinua 13 de septiembre de 2009, 17:34  

Es una costrumbre muy arraigada, pero estoy totalmente de acuerdo contigo.
Besitos mery

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